27 enero 2006

kdd cifiliana internacional



La cita era a las 6 de la tarde, pero yo había llegado al lugar a las 5 y cuarto. Pasamos por el cajero automático (¡todo un récord tener dinero en la cuenta en día 26!), luego por Kidsmanía a dejar las cajas de los barquitos con los que habitualmente jugamos los torneos y finalmente al lugar pactado para el encuentro. Yo apostaba con mi esposo a que Viajero ya estaba allí. Me equivoqué. Quien estaba era Zora.

Luego de habernos contado que iba toda de rojo, fue muy fácil identificarla. Dudé un poco: la miré, pero ella pareció ignorarme, como si no esperara a nadie. Luego entendí por qué. Ella esperaba a alguien mayor. Mi cara de niñita suele sorprender.

Hablamos los tres un rato, y a las 6 y 10 mi esposito se fue a jugar el torneo semanal de Piratas. Ya a las 6 y 15 empecé a enviar mensajes de texto a los que dijeron que iban a venir. Juan me respondió contándome que estaba en una cola monumental. Viajero no llegó a responder: estaba llegando. Lo primero que hizo fue preguntarle a Zora si era Michapy (Stellamaris).

Poco después llegó la invitada especial: Stellamaris, nuestra amiga de Paraguay. Ella reconoció a Viajero de inmediato (es que la pinta de Santa que Viajero se gasta es inconfundible) y a mí, gracias a que le había dicho cómo iba a ir vestida.

Como Juan tardaba, nos fuimos a la Feria a comer, pasando un momento a que Stella conociera a mi esposo en la tienda. Las fotos hablan por sí mismas. Conversamos mucho. De muchas cosas, privando la ciencia ficción y ciertas locuras que han estado sucediendo en algunas listas de correo (el tema parece inevitable). Al fin llegó Juan, nombrando a la progenitora de quien sea que fuera el responsable del tráfico.

De las fotos tengo una sola cosa que decir: Juan no fue capaz de encontrar mi lado bueno. Pero en fin, no es fotógrafo profesional, ¿verdad? ;-)

Ahora nos preparamos para la tertulia de mañana. A ver cómo va.
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